Detalle de la roca del camino que bordea el Llobregat en el entorno de Pedret. Se aprecian dos capas de naturaleza totalmente diferente. — Cercs, Barcelona. [EXIF]

Detalle de la roca del camino que bordea el Llobregat en el entorno de Pedret. Se aprecian dos capas de naturaleza totalmente diferente. — Cercs, Barcelona. [EXIF]
No me gustó mucho el sitio de la toma anterior, así que moví el trípode y lo planté en otro sitio. Ahora ya no pasaban coches que me echaran a perder las fotos, pero cada vez iban apareciendo más y más nubes que reflejaban la luz de las poblaciones cercanas como Fernán Pérez, Las Hortichuelas
— Fogars de Montclús, Barcelona. [EXIF]
Pasando junto al viejo molino de Paloana, del siglo XIV. Sólo queda en pie la fachada. — Cercs, Barcelona. [EXIF]
Pocas veces he tenido la posibilidad de ver la lluvia de perseidas en un sitio tan alejado de la contaminación lumínica urbana como este pasado verano en el Cabo de Gata. Tenía localizada una ubicación en un cortijo abandonado a 19 km de donde me alojaba, en un lugar muy solitario. Parecía la noche perfecta,
— Fogars de Montclús, Barcelona. [EXIF]
El viejo cementerio de la iglesia de Pedret aprovechó los surcos y grietas de la roca para alojar los cuerpos de los difuntos. — Cercs, Barcelona. [EXIF]
De la plantada de ficus de finales del siglo XIX en el parque de Nicolás Salmerón sobró un ejemplar, que se plantó en el Paseo de Almería. Hoy ese árbol tiene unos 130 años, mide 18 metros de altura y su copa tiene 20 metros de diámetro. — Almería. [EXIF]
— Fogars de Montclús, Barcelona. [EXIF]
— Cercs, Barcelona. [EXIF]