Serpenteando por la cresta


El sendero se abre finalmente en la cresta de la Serra de Sant Amand, donde el terreno cae suavemente a ambos lados y la luz del día se filtra con más generosidad entre los pinos. El camino serpentea ahora entre rocas calcáreas y prados de hierba corta, señal inequívoca de que la cima está cerca.

El camino a la colina


Al salir del túnel, el mundo se abre de forma inesperada. No hay bosques densos ni montañas escarpadas, sino una planicie infinita donde el cielo abraza la tierra en un horizonte que parece no tener fin. El sendero empedrado se extiende como una promesa trazada sobre el paisaje invernal, guiando los pasos hacia lo que