Entre torres

Entre torres

El mismo lugar que fotografiamos esta mañana, once horas después. La catedral neoclásica de Gucevičius que vimos de día —blanca y fría bajo el cielo encapotado de noviembre— aparece ahora bañada en luz dorada en la parte inferior y azul en el frontón, con las estatuas iluminadas contra el cielo negro. La plaza, semivacía por la mañana, tiene ahora los primeros paseantes nocturnos y el frío ha espesado un poco más.

Entre las dos torres que enmarcan la foto caben setecientos años de historia de Vilna. A la derecha, el campanario de Gucevičius, con su cuerpo inferior medieval que fue parte de la muralla defensiva de la ciudad antes de que el arquitecto lo coronara con los tramos barrocos que vemos hoy. A la izquierda, al fondo en lo alto de la colina, la Torre de Gediminas: el único vestigio gótico defensivo conservado en Lituania, el lugar donde según la crónica el Gran Duque soñó con el lobo de hierro y decidió fundar aquí su capital. Entre una y otra, la catedral que fue templo pagano, iglesia medieval, almacén soviético y lugar de culto devuelto a los fieles en vísperas de la independencia.

Esta mañana empezamos la visita guiada de la ciudad aquí, frente a la plaza donde el Camino Báltico arrancó en 1989. Ahora volvemos al mismo sitio, con las columnas iluminadas en oro. Vilna de noche es la misma ciudad que de día, pero más visible.

(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 4.6 de Claude AI)

Foto hecha con el móvil.

Vilna, Lituania.


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