Enmarcada entre las ramas otoñales de las hayas que flanquean el camino, se abre ante mí la vista de la Vall d’Ogassa, recorrida por la riera del mismo nombre que discurre entre los pliegues del terreno montañoso. Al fondo, las construcciones que se intuyen podrían corresponder a Vesseganya o alguno de los otros núcleos dispersos