Tras dejar atrás la Puerta de la Aurora, la ruta se interna en una calle estrecha que curva suavemente hacia la izquierda. Es la Šv. Dvasios gatvė —la calle del Espíritu Santo—, y esa curva no es arbitraria: sigue el trazado de la antigua muralla defensiva de Vilna, construida entre 1503 y 1522 para proteger