Avanzando por la Vilniaus gatvė en dirección al centro histórico, una imponente fachada de ladrillo rojo detiene la mirada. El edificio del número 7 —hoy sede del Centro Juvenil de la Arquidiócesis de Kaunas— despliega su masa de ladrillo con esa solidez característica de las construcciones mercantiles góticas del Báltico: muros gruesos, ventanas relativamente estrechas