Al final de la calle, el paisaje cambia de escala. La Basteja —el Bastión de la Muralla Defensiva de Vilna— aparece de golpe, macizo y rotundo, con su forma de herradura en ladrillo sobresaliendo sobre el parque nevado. La muralla original, construida por orden del Gran Duque Alejandro a partir de 1503, rodeaba la ciudad