El adoquinado de Prieplaukos krantinė dibuja ondas concéntricas bajo el sol de otoño, un pavimento que ha soportado el paso de generaciones de visitantes y residentes que desde esta orilla contemplaban el Nemunas fluir hacia el Báltico. La calle del muelle, cuyo nombre lituano evoca precisamente esa función portuaria, fue durante décadas el punto de