El negro de Pedro el Grande


Al final de la calle Bokšto se abre una pequeña plaza nevada con unos puestos de bufandas y gorros bajo sus sombrillas de colores, y al fondo la iglesia de Santa Paraskeva con su fachada rosa y su cúpula neobizantina. Un escenario de una calma casi irreal después del camino recorrido. La iglesia de Santa

Ahí dentro se cocina


Casi al final de la calle Bokšto, entre tanto fragmento de muralla medieval e iglesia barroca, un maniquí con traje de protección amarillo monta guardia ante una puerta. El cartel lo confirma: Baking Mad Hidden Lab, restaurante de hamburguesas temático ambientado en Breaking Bad, la serie de televisión sobre un profesor de química convertido en

Sendas blancas


Desde la entrada al bastión, un solar en pendiente abre una ventana inesperada sobre el casco viejo. Dos senderos de nieve pisan la hierba todavía verde y conducen hacia algún punto fuera del plano, mientras en primer término una casa de aspecto descuidado parece resistir sin demasiadas esperanzas. Al fondo, asomando por encima de los

Bajando la colina del bastión


Bajando por la calle Bokšto desde el bastión, el casco histórico de Vilna se abre en perspectiva. Es uno de esos puntos donde uno se detiene aunque vaya con prisa. En el horizonte destaca la blancura de la Catedral de la Asunción de la Teótokos, la sede de la Diócesis Ortodoxa Rusa de Lituania. Fue

La antigua muralla


Al darnos la vuelta después del bastión, la muralla sigue ahí, extendida a lo largo del tramo que une la antigua Puerta de Subačius con la Puerta de la Aurora. Es el tramo más largo de la muralla original que se conserva sin interrupciones. Construida en ladrillo y piedra con rasgos góticos y renacentistas, recorría

El bastión


Al final de la calle, el paisaje cambia de escala. La Basteja —el Bastión de la Muralla Defensiva de Vilna— aparece de golpe, macizo y rotundo, con su forma de herradura en ladrillo sobresaliendo sobre el parque nevado. La muralla original, construida por orden del Gran Duque Alejandro a partir de 1503, rodeaba la ciudad

Tamsta


En la misma calle, casi al final antes de la plaza, una persiana metálica echada anuncia que quien vive aquí prefiere el horario nocturno. Encima del portal, una figura dorada agachada toca afanosamente la guitarra, ajena a la mañana gris de noviembre. Es el Tamsta Club, uno de los locales de música en directo más

Contraste


Un poco más adelante por la misma calle, el contraste se hace visual y rotundo: a la izquierda, el muro de ladrillo erosionado del monasterio ortodoxo del Espíritu Santo, con sus cúpulas rosas asomando por encima; a la derecha, un edificio de hormigón negro y ventanales contemporáneos, como recién salido de un catálogo de arquitectura

Circunvalación


Tras dejar atrás la Puerta de la Aurora, la ruta se interna en una calle estrecha que curva suavemente hacia la izquierda. Es la Šv. Dvasios gatvė —la calle del Espíritu Santo—, y esa curva no es arbitraria: sigue el trazado de la antigua muralla defensiva de Vilna, construida entre 1503 y 1522 para proteger

De pasada


Camino de la catedral, el itinerario desemboca frente a los Aušros Vartai —la Puerta de la Aurora— sin tiempo para detenerse. Tenemos otro destino. Construida entre 1503 y 1522 como parte de las fortificaciones defensivas de Vilna, capital del Gran Ducado de Lituania, es la única que sobrevive de las diez puertas originales de la