Desde este mirador privilegiado, el teleobjetivo al máximo de sus 300mm me permite capturar una escena bucólica en el Pla de Can Pegot: dos vacas y tres terneros pastando tranquilamente entre los prados verdes salpicados de afloramientos rocosos. Pero hay un detalle que convierte esta imagen pastoral en algo mucho más significativo: la gran roca