En otoño de 1940 el NKVD instaló su sede en el antiguo palacio de justicia zarista y habilitó una prisión en el sótano. Las celdas permanecen tal como las dejó el KGB cuando abandonó el edificio en agosto de 1991. En su momento llegó a haber más de cincuenta celdas; hoy quedan diecinueve. Las paredes