La sala de la foto es la letrina colectiva de la prisión del KGB: varios inodoros turcos en fila sobre una tarima elevada, lavabos adosados a la pared, una ventana enrejada cerca del techo, tuberías a la vista. Sin mamparas, sin separaciones, sin ningún gesto hacia la privacidad. La arquitectura de la humillación empieza aquí,