Nota discordante


En la Karaimų Gatvė, donde cada casa parece guardar fidelidad secular a sus tres ventanas y su madera pintada de colores vivos, el número 48 se desmarca de la armonía del conjunto. No es una casa caraíta: ni su planta, ni su proporción, ni la disposición de sus huecos responden a esa gramática arquitectónica que