Alfombra roja, guardias con uniformes de época custodiando la entrada, invitados en traje de gala bajando de coches de lujo aparcados junto al Palacio. Algo importante se celebraba esa noche del sábado en el Palacio de los Grandes Duques de Lituania, pero no llegué a saber exactamente qué.
No es casualidad que ocurra aquí. El Palacio, reconstruido entre 2002 y 2018 sobre los cimientos del edificio arrasado por los rusos en el siglo XIX, funciona hoy como una de las sedes de representación más solicitadas de Lituania: aquí se celebraron las recepciones oficiales durante la presidencia lituana del Consejo de la Unión Europea, y en julio de 2023 —apenas cuatro meses antes de esta foto— acogió la cena de gala de la Cumbre de la OTAN en Vilna, con jefes de estado y de gobierno de toda la Alianza. El patio grande admite hasta dos mil invitados; el salón mayor, más de quinientos.
No sé si aquella noche se celebraba una recepción diplomática, un concierto benéfico, una cena de gala corporativa o algo completamente distinto. Lo que sí sé es que el mismo edificio que fue destruido y humillado durante siglo y medio de ocupación —el que reconstruimos esta misma mañana en otro post— es hoy capaz de vestirse de gala y recibir a quien haga falta. A veces el misterio de una foto es también su mejor cualidad: uno se queda con las luces, los guardias de época y la certeza de que algo importante estaba ocurriendo, sin necesidad de saber exactamente qué.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
—
Vilna, Lituania.
