El cartel dice: «Likviduoti Sovietų-Nacių pakto padarinius!» —»¡Liquidar las consecuencias del pacto soviético-nazi!»— y debajo: «El pacto Ribbentrop-Molotov de 1939 legalizó la ocupación rusa en Estonia, Letonia y Lituania.» La ilustración muestra un apretón de manos entre la hoz y el martillo y la esvástica. No es un cartel del museo: es un cartel de la resistencia lituana, usado en las manifestaciones de finales de los años ochenta que exigían el reconocimiento de los protocolos secretos del pacto. Cuelga en las paredes del sótano del edificio que durante medio siglo fue la sede del KGB: la institución que ejecutó las consecuencias de ese pacto, asesinando y deportando a miles de lituanos. El acusado exhibe la acusación.
El 23 de agosto de 1939, la Alemania nazi y la URSS firmaron en Moscú el Pacto de No Agresión Ribbentrop-Molotov, que incluía un protocolo secreto que dividía Europa del Este en esferas de influencia. Un addéndum posterior incorporó Lituania a la esfera soviética. En junio de 1940, la URSS ocupó y anexionó los tres estados bálticos. Durante décadas, la Unión Soviética negó la existencia de los protocolos secretos. El 24 de diciembre de 1989, el Congreso de los Diputados del Pueblo de la URSS declaró los protocolos secretos nulos e inválidos desde el momento de su firma. Fue el reconocimiento oficial de lo que los lituanos habían sabido siempre.
La fecha exacta del cincuentenario del pacto —el 23 de agosto de 1989— fue la elegida para organizar el Camino Báltico: la cadena humana de dos millones de personas que unió Tallin, Riga y Vilna reclamando la independencia. Lo mencionamos en el primer post de esta serie, frente a la avenida Gediminas. Ahora, en el sótano del KGB, el cartel que denuncia ese mismo pacto cuelga sobre la pintura desconchada del pasillo donde se abrían las celdas de sus víctimas. El círculo se cierra aquí abajo, bajo tierra, con la pintura cayéndose a pedazos.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
