El Museo de las Víctimas del Genocidio ocupa el edificio que fue sede del KGB en Lituania, y antes de ellos de la Gestapo nazi, y antes de ellos del tribunal zarista. El museo preserva el espacio tal como lo dejó el KGB al marcharse en 1991. El edificio principal data de 1899. En su sótano había celdas de interrogatorio y tortura, una celda acolchada para ahogar los sonidos, y una cámara de ejecuciones bajo el ala trasera —accesible desde este mismo patio— donde entre 1944 y 1969 más de mil prisioneros fueron fusilados o apuñalados en la nuca. Los nombres de muchos de ellos están grabados en la fachada exterior del edificio.
El patio era el único espacio al aire libre al que los prisioneros tenían acceso: una pequeña área de ejercicio donde los reclusos podían salir brevemente, vigilados, antes de regresar a las celdas. Hoy es el mismo patio, con el mismo pavimento. Y en el suelo, esta tapa de alcantarilla. El texto en cirílico que rodea el borde dice: «Техническая Контора А.Д. Гутова. С.-Петербургъ» —»Oficina Técnica de A.D. Gutov. San Petersburgo»—. La grafía con ъ al final es la ortografía rusa anterior a 1918, abolida por los propios soviéticos: esta tapa no es soviética sino zarista. El desagüe en el suelo lleva impresa la primera de las capas de terror que acumuló este edificio.
Mensajes de desesperación y de desafío escritos por los presos que esperaban su ejecución permanecen grabados en las paredes de las celdas. La tapa de alcantarilla permanece en el suelo. Todo sigue en su sitio.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
