La misma calle que recorrimos esta mañana, camino del free tour, resulta casi irreconocible diez horas después. De día, Pilies era piedra gris, aliento visible en el frío y algún grupo de turistas siguiendo a un guía con paraguas de colores. De noche, la misma calle se llena de escaparates iluminados, guirnaldas colgando de las