Bajo la luz de la farola

Bajo la luz de la farola

El Bernardinų parkas ocupa la orilla izquierda del río Vilnia, entre la Torre de Gediminas y el monasterio bernardino cuyas iglesias visitamos por la mañana. Hasta el siglo XIV este terreno era un bosque sagrado de robles paganos; en 1469 el rey Casimiro IV invitó a los monjes bernardinos a instalarse en Vilna, y estos talaron los robles y transformaron la marisma en un jardín de estanques, canales y huertos. Siglos después, en 1864, el gobernador general ruso Muravyov clausuró el monasterio y convirtió el jardín en el primer parque público de Vilna. Durante la ocupación soviética pasó a llamarse Parque de la Juventud, y hasta llegó a tener un monumento a Stalin. En 2013 recuperó su nombre y su fisonomía original del siglo XIX, con el jardín de rosas, la fuente cantora y el roble más viejo de la ciudad, de cuatrocientos años.

Nada de esa historia se aprecia en la foto, y esa es precisamente su gracia. Una farola solitaria bajo los árboles desnudos de noviembre, dos personas sentadas en un banco de espaldas, los edificios iluminados del casco antiguo al fondo, algo de nieve todavía sin fundir sobre la hierba. Después del estruendo de los fuegos artificiales de hace un momento, el parque regala una pausa: silencio, luz cálida y dos siluetas que conversan sin prisa bajo el frío.

Una pausa breve, eso sí. El paseo por Vilna todavía tiene calles por delante esta noche.

(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)

Foto hecha con el móvil.

Vilna, Lituania.


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