Katpėdėlė significa literalmente «patita de gato» en lituano: es el nombre popular de la Antennaria dioica, una pequeña flor alpina cuyo capullo peludo recuerda a la almohadilla de un felino. El restaurante Pilies Katpėdėlė, especializado en cocina lituana tradicional, toma su nombre de esa flor discreta y silenciosa —muy apropiado para un local que se cuela en la memoria del visitante sin hacer ruido, a base de cepelinai, sopa fría de remolacha y crepes de patata con salmón.
Sobre la puerta, dos manos de bronce sostienen un objeto cilíndrico oscuro entre las guirnaldas navideñas: bien podría ser una interpretación estilizada del cuerno de la abundancia, el símbolo clásico de generosidad y hospitalidad, colocado no por casualidad en la entrada de un restaurante que promete manteles bien servidos. Sea flor alpina o cornucopia, el mensaje es el mismo: aquí no se pasa hambre.
Vilna, esta noche, avanza con pies de gato: silenciosa bajo la nieve, iluminada de guirnaldas, sin prisa por llegar a ningún sitio.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
