Lo que hay en esta tabla de madera se llama kepta duona, literalmente «pan frito», y es probablemente el snack más popular de toda Lituania. Se elabora con pan de centeno oscuro cortado en bastones, frito hasta quedar crujiente y frotado con ajo fresco; la variante que aparece en la foto, cubierta de salsa de queso y espolvoreada con eneldo fresco, se llama kepta duona su sūrio padažu. Es el acompañante clásico de una cerveza fría en cualquier bar lituano, y también el picoteo favorito en barbacoas de verano y celebraciones familiares: hasta los niños lo adoran, con ese punto crujiente y ese aroma a ajo que resulta casi adictivo.
El restaurante Bazilijonai, justo enfrente de la Puerta del Alba, tiene aspecto de comida rápida por las hamburguesas que aparecen en su carta, pero también sirve platos típicos de la cocina lituana a precios asequibles: es habitual encontrarlo recomendado como una opción fiable para probar la gastronomía local sin gastar en un restaurante de mantel largo. El nombre del local, que significa «los basilios», recuerda a los monjes de la orden que vimos por la mañana en la Puerta Basiliana, a apenas unos minutos de aquí.
Después de un día entero de historia densa —celdas del KGB, guetos, cruces derribadas—, esta cesta de pan frito con salsa de queso es exactamente el tipo de picoteo que pide el cuerpo antes de sentarse a cenar en serio.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
