Sorpresa


Entramos a cenar con las calles mojadas y salimos a un decorado completamente distinto. Mientras estábamos dentro, sentados a la mesa, la nieve ha ido cubriendo la calle Bazilijonų sin que nos diéramos cuenta: la calzada aparece blanca surcada por las rodadas oscuras de los coches, las aceras tienen ya una capa fina pero uniforme,