Siguiendo la senda


Unos metros más adelante, todas las dudas se disipan definitivamente. El sendero se confirma como una traza clara y bien definida que serpentea entre pinos y hayas en pleno esplendor otoñal. La senda está perfectamente marcada por el paso constante de excursionistas, creando ese surco natural en el suelo del bosque que es la mejor

Sobrecargado


Hay cruces que no pueden soportar el peso de tanta fe. Esta escultura de piedra, que en algún momento fue una figura reconocible, ha desaparecido bajo avalanchas de rosarios, crucifijos y pequeñas cruces de madera que los peregrinos han ido depositando durante décadas. Ya no se distingue si es un Cristo doliente, una Virgen María

Camino encontrado


Después de unos minutos de búsqueda y orientación, el bosque empieza a revelar sus secretos. Aunque aún no aparecen las marcas de pintura en los troncos, el sendero se va dibujando gradualmente bajo mis pies. La hierba pisada forma una traza sutil pero evidente, confirmando que otros excursionistas han pasado por aquí antes que yo.

Las vírgenes


En este rincón de la colina, la Virgen María se multiplica en todas sus advocaciones y materiales. La más protegida descansa tras el cristal de una urna de metacrilato, con su cartel recordando que hasta en los lugares más sagrados hay que cuidar la limpieza. Sus hermanas de azul la flanquean, cargadas de rosarios como

Buscando señales


Después de contemplar la Creu de Sant Amanç, inicio el descenso hacia Sant Martí d’Ogassa atravesando la Serra de Sant Amand. Pero el claro donde se alza la cruz se convierte en un pequeño laberinto de opciones: el bosque se abre en múltiples direcciones y no hay marcas evidentes que indiquen el camino correcto. La

Por terreno resbaladizo


La tentación del atajo siempre tiene su precio. Este sendero estrecho y empinado promete llegar más rápido a la cima, pero la nieve compactada bajo mis pies se ha convertido en una pista de hielo traicionera. Cada paso requiere una negociación cuidadosa entre el impulso de avanzar y la prudencia de no resbalar. Las cruces

La Creu de Sant Amanç


Unos metros más adelante del punto más alto del Puig de Sant Amand, se abre finalmente un claro donde se alza la imponente Creu de Sant Amanç. La cruz de hierro se yergue sobre un altar de piedra, creando un espacio sagrado que corona esta montaña de 1851 metros de altura. Aquí se confirma definitivamente

Dirección opuesta


Hay algo extrañamente reconfortante en seguir las huellas de quien ya estuvo aquí. En la nieve, cada pisada cuenta una historia: alguien caminó por este sendero hace horas, tal vez días, dejando la única evidencia de que este lugar no es solo mío. Las suelas han marcado un patrón irregular en la nieve blanda, un

La cima, quizás


Siguiendo las marcas rojas a través del bosque denso, el sendero continúa serpenteando entre pinos negros y rocas calcáreas sin ofrecer ninguna pista visual sobre dónde me encuentro exactamente. La vegetación lo cubre todo, creando un túnel verde que no permite vislumbrar horizontes ni referencias que confirmen la posición. Solo el GPS y el mapa

La escalera al cielo


Aquí está la decisión que todo peregrino debe tomar: el camino directo o la exploración pausada. Esta escalera de madera, flanqueada por miles de cruces que se inclinan hacia ella como fieles en oración, promete llevarte recto al corazón de la colina. Cada peldaño es una pequeña elevación, tanto física como espiritual. El pararrayos que



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