Kaunas recibe a los visitantes con la mejor versión de sí misma: la Avenida de la Libertad (Laisvės alėja) transformada en un corredor de luz que se pierde en la distancia. La lluvia reciente ha convertido el pavimento de granito en un lienzo líquido donde cada bombilla se multiplica, creando constelaciones terrestres que rivalizan con el cielo nocturno.
Los árboles desnudos se han vestido con miles de lucecitas blancas, anticipando las navidades que se acercan. Es esa época del año en que las ciudades europeas compiten en belleza lumínica, cuando el frío y la oscuridad temprana necesitan ser combatidos con calidez artificial y esperanza eléctrica.
Al final de esta avenida peatonal, la iglesia de San Miguel Arcángel emerge como el destino natural de este paseo iluminado. La segunda ciudad más grande de Lituania sabe cómo dar la bienvenida: con elegancia urbana, reflejos húmedos y la promesa de que, aunque la noche haya caído a las cuatro y media de la tarde, aún hay belleza suficiente para seguir explorando.
Las pocas siluetas que caminan por la avenida parecen figurantes en una película navideña que está a punto de comenzar. Kaunas, antigua capital temporal de Lituania cuando Vilnius estuvo ocupada, mantiene ese aire de ciudad que ha visto mucho pero que nunca ha perdido su capacidad de sorprender.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Kaunas, Lituania.
