El asfalto mojado refleja la torre blanca de la iglesia evangélico-luterana de la Santísima Trinidad mientras el tráfico matutino dibuja arcos sobre la curva junto al puente de Vytautas el Grande. Pero la verdadera protagonista de esta escena invernal es la sonrisa que emerge de la fachada de un edificio del siglo dieciséis: el reloj de sol que desde 1986 contempla el casco antiguo de Kaunas con su semblante permanentemente alegre. Este singular instrumento de medición del tiempo, creado por los artistas Antanas Balkė y Ričardas Krištapavičius durante la ocupación soviética, fue concebido como un acto de resistencia silenciosa: en una época en que todo debía someterse a los dictados de Moscú, este reloj mostraba deliberadamente la hora local precisa de Kaunas, no la hora oficial lituana impuesta desde el exterior. La forma circular con su gnomon central evoca las figuras góticas y simboliza una ventana desde la cual el conocimiento fluye de la universidad hacia la ciudad.
La iglesia luterana que se alza en el horizonte tiene su propia historia de supervivencia. Construida en piedra entre 1682 y 1683, fue la primera iglesia luterana de Kaunas, erigida en una época en que la comunidad luterana de la ciudad, mayoritariamente de origen alemán, contaba con unos quinientos miembros. Las autoridades católicas permitieron su construcción con la condición de que se emplazara lejos de la plaza principal del mercado y que careciera de cualquier signo externo de identidad religiosa: ni torres, ni cruces visibles desde el exterior. Su altar de madera data de 1692 y sobrevivió a siglos de turbulencias, aunque las autoridades soviéticas cerraron el templo y lo transformaron en taller y cancha de baloncesto. Hoy el edificio alberga parte de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Vilnius en Kaunas, establecida en 1964 en este rincón acogedor del casco antiguo, en edificios renacentistas de los siglos dieciséis y diecisiete que recuerdan al conjunto arquitectónico de la histórica sede de Vilnius.
El reloj de sol sonriente se ha convertido en uno de los símbolos más queridos de Kaunas, y en 2015 fue iluminado para que pudiera seguir «sonriendo» incluso durante las largas noches de otoño e invierno. Su diseño, inspirado en la pintura «Rex» de Mikalojus Konstantinas Čiurlionis que representa al gobernante del mundo, se transformó aquí en un gobernante del tiempo que incorpora detalles del período hanseático de Kaunas y el espíritu universitario. La sonrisa, según sus creadores, fue simplemente una feliz coincidencia, aunque resulta imposible contemplar ese rostro circular sin sentir que algo en la ciudad te devuelve el gesto. En esta mañana de invierno, con el cielo azul intenso y las calles aún húmedas por la lluvia reciente, esa sonrisa permanece inmutable sobre la fachada, recordando a quienes pasan que incluso en los tiempos más oscuros, hay lugar para la alegría y la resistencia silenciosa.
(Texto de Claude AI)
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Kaunas, Lituania.
