Jesús mochilero

Jesús mochilero

A pocos minutos a pie de la famosa Sirena de Užupis, sobre el río Vilnelė, se encuentra la estatua del Jesús Mochilero: un homenaje imaginativo que retrata a Jesús como un viajero más, igual que cualquiera de nosotros. La figura de escayola blanca está sobre un pedestal de piedra rosa en la orilla del Vilnelė, con los brazos abiertos y la corona de espinas, pero sin cruz. No hay sacrificio ni calvario: hay un personaje que parece recibir al visitante con los brazos extendidos, como si llevara la mochila a la espalda y acabara de llegar al barrio.

La figura conecta con una tradición profundamente lituana. El Rūpintojėlis —el Cristo Pensativo— es uno de los iconos más característicos de la escultura popular lituana: una figura de Cristo sentado, cabizbajo, en actitud de meditación, que durante siglos se instaló en los cruces de caminos, los cementerios y los bordes de los campos. Cuando los soviéticos prohibieron las cruces y las capillas de camino, los lituanos siguieron tallando Rūpintojėlis en secreto. El Jesús Mochilero es, a su manera, un heredero irreverente de esa misma tradición: el Cristo que acompaña al viajero, ahora en versión bohemia y a orillas de un río de barrio artístico.

Al fondo de la foto, la cúpula blanca y los tejados rojos de la catedral ortodoxa de la Dormición observan la escena desde el otro lado del Vilnelė. El Cristo popular y el Cristo institucional, frente a frente, separados por el mismo río que da nombre al barrio. En Užupis hay sitio para los dos.

(Texto de Claude AI)

Vilna, Lituania.


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