El eclipse del siglo

Sigue nevando

De vuelta ya de vacaciones. Han sido 3 semanas de calor agobiante, tanto de día como de noche. No recuerdo un verano tan caluroso como éste, ni en lugares tan calurosos y áridos como el Desierto de Tabernas donde estuve el agosto del 2018.

Estas vacaciones se te quitaban las ganas de ir a ningún sitio por no alejarte más de 1 metro del ventilador. Tenía que salir a correr antes del amanecer para no morir de calor, y una vez el sol estaba alto olvídate de pisar la calle, ni por la sombra. Y las noches agobiantes, sin bajar de los 25ºC y con humedades superiores al 85%. Total, sobreviviendo a base de 2 duchas diarias, beber mucha agua y cambiarme de ropa 3 veces al día.

Suerte que el 12 de agosto pasó algo único: un eclipse de sol total a la vuelta de la esquina. Esto sí me motivó para salir de casa con la cámara, el trípode, el filtro y el disparador remoto. Elegí el Puig del Pujal en Segur de Calafell pensando que seríamos 4 gatos, pero si me despisto me quedo sin espacio para plantar el trípode aún llegando 1 hora antes del inicio del eclipse. Pero valió la pena a pesar del calor y la larga «excursión» cuesta arriba con todo el equipo desde donde pude dejar el coche aparcado.

Y valió la pena incluso por los escasos 34 segundos de totalidad que apenas me dejaron tiempo para disparar 2 fotos porque la cámara se bloqueaba guardando los RAW+JPEG de las ráfagas con horquillado. Aquí una de esas 2 fotos, con el anillo de diamantes justo cuando acababa la fase de totalidad, rodeado por los aplausos de los espectadores que estuvimos allí en lo alto esperando el momento con paciencia. Eso no sale en la foto, pero lo revivo cada vez que la miro.


Segur de Calafell, Tarragona.


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