El mismo mural de Millo que fotografiamos esta mañana frente al mercado Halės ahora resulta casi irreconocible bajo la nieve que sigue cayendo con fuerza. De día, con el bullicio del mercado y la gente cruzando la calle, la fachada se leía como una postal urbana llena de detalle. Esta noche, con la nevada cayendo en diagonal bajo la luz de las farolas, el mural casi desaparece entre la cortina blanca: los edificios dibujados compiten con los edificios reales cubiertos de nieve, y el efecto es hipnótico.
La plaza está prácticamente vacía, solo algún coche cruzando despacio, un cartel publicitario iluminado y las rodadas oscuras marcando el asfalto entre la nieve fresca. Todo apunta a que esta nevada, que empezó mientras cenábamos, va para largo. El camino de vuelta al hotel promete seguir siendo blanco.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
