El observador

Sigue nevando

Retomamos las publicaciones tras un pequeño parón de tres semanas —interrumpido eso sí por un post especial sobre el eclipse solar del 12 de agosto de 2026, que bien merecía saltarse el orden habitual—. Volvemos ahora al hilo de aquella noche de noviembre de 2023 en Vilna, con la nieve cayendo y el camino de regreso al hotel todavía por delante.

El mercado Halės, con su fachada de ladrillo dorado y su gran arco acristalado iluminado en rojo, se alza majestuoso bajo la nevada. Las guirnaldas de bombillas cálidas cruzan la calle de farola a farola, la escalinata de acceso está cubierta de nieve fresca, y el letrero «HALĖS TURGUS» brilla sobre la puerta principal, ya cerrada a estas horas.

Pero lo que de verdad llama la atención está más abajo, casi a ras de suelo: en una de las ventanas del semisótano, entre las rejas de la fachada, se distingue una silueta oscura e inmóvil, como una figura que observara la calle desde dentro sin moverse. Podría ser un maniquí olvidado, una escultura decorativa, o simplemente un efecto de la luz y las sombras del interior en penumbra. Sea lo que sea, añade una nota inquietante a una escena que, por lo demás, resulta entrañable: la nieve cayendo, dos figuras charlando en la esquina, las luces cálidas contra el cielo negro.

El mercado centenario duerme, pero alguien —o algo— parece vigilar desde el sótano mientras la nieve sigue cubriendo Vilna.

(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)

Foto hecha con el móvil.

Vilna, Lituania.


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