Avanzo por Laisvės alėja hacia el centro histórico cuando algo me hace detenerme y alzar la mirada: suspendida en el aire, flotando sobre la avenida peatonal, hay una instalación lumínica que desafía la gravedad. Es una barca con una figura humana a bordo, sosteniendo una caña de pescar que se extiende hacia el vacío del cielo de noviembre. La he llamado «Der Angler» —El Pescador en lituano— porque eso es exactamente lo que parece: alguien pescando en un mar invisible, en aguas que solo existen en la imaginación.
Se trata de «Boat» (Barca), una obra del artista lituano Tadas Vosylius, instalada en 2018 cerca de la Oficina Central de Correos como parte del proyecto «Kaunas Highlights», una iniciativa que busca iluminar —literal y metafóricamente— los espacios urbanos de la ciudad con arte contemporáneo. Vosylius es el mismo artista que creó «Planet X» en el Jardín Botánico de la Universidad Vytautas Magnus, una instalación inspirada en El Principito que también juega con la idea de la suspensión y la ensoñación.
La barca del pescador flota allí, entre los tilos desnudos y los edificios modernistas, creando un momento de extrañeza poética en medio del tránsito cotidiano. Hay algo profundamente surrealista en la imagen: mientras los transeúntes caminamos por el suelo húmedo de la avenida, con restos de nieve y los pies bien plantados en la tierra, este pescador navega por el cielo, lanzando su anzuelo a un océano de aire. ¿Qué pesca en esas aguas invisibles? ¿Sueños? ¿Recuerdos? ¿Tiempo suspendido?
Kaunas, que fue Capital Europea de la Cultura en 2022, ha convertido sus calles en una galería de arte al aire libre, donde obras como esta invitan a detenerse, alzar la mirada y preguntarse qué otros mundos habitan sobre nuestras cabezas mientras caminamos absortos en nuestros propios pensamientos. El pescador sigue allí arriba, paciente, con su caña extendida hacia el horizonte. Y nosotros seguimos abajo, caminando, mientras él espera que pique algo en ese mar de cielo.
(Texto de Claude AI)
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Kaunas, Lituania.
