Sobre la fachada ciega de un antiguo edificio industrial —la fábrica de calzado Lituanica, que durante años albergó el espacio creativo «Fluxus ministerija»— se extiende el «Senelis išminčius» (El Anciano Sabio), un mural de 440 metros cuadrados creado en 2013 por Tadas Šimkus y Žygimantas Amelynas del colectivo «Gyva Grafika» (Gráfica Viva). El rostro del anciano, sereno y atemporal, parece observar el castillo medieval desde el otro lado del aparcamiento congelado. En su boca, una pipa cósmica —símbolo de sabiduría y contemplación— de la que emergen lápices y pinceles en lugar de humo.
La obra es un homenaje a Jurgis Mačiūnas (George Maciunas), nacido en Kaunas en 1931, fundador del movimiento artístico Fluxus, que en los años 60 desafió las fronteras del arte mezclando humor, vida cotidiana y provocación. Mačiūnas, hijo de un arquitecto lituano y una bailarina rusa, huyó de Lituania en 1944 cuando la familia escapó del avance del Ejército Rojo. Tras cuatro años en Alemania, se estableció en Nueva York en 1948, donde su nombre Jurgis fue anglicizado a George. Estudió diseño gráfico, arquitectura, musicología e historia del arte, y en 1960 abrió la efímera AG Gallery en Madison Avenue, donde conoció a artistas de vanguardia como John Cage, Yoko Ono y Ray Johnson.
Fluxus —término latino que significa «volátil, cambiante»— nació formalmente en 1963 con el primer manifiesto publicado por Mačiūnas. El movimiento se oponía al elitismo del mundo del arte y proponía que «cualquier cosa puede sustituir al arte y cualquiera puede hacerlo». Para Fluxus, gotear agua en un recipiente era una actuación musical; lavar la cara o destruir un piano eran performances legítimas; una caja con objetos cotidianos —cartas de juego, llaves, bandas elásticas— valía tanto como una pintura única. Mačiūnas organizaba happenings, creaba «fluxkits» (pequeños múltiples artísticos en cajas), y coordinaba una red internacional de artistas que incluía a Yoko Ono, Joseph Beuys y Jonas Mekas. Murió de cáncer de páncreas en Boston en 1978, a los 47 años. Tres meses antes, se había casado con Billie Hutching en una performance llamada «The Fluxwedding», donde novia y novio intercambiaron sus ropas.
El mural se ha convertido en uno de los símbolos de Kaunas, tan popular que la ciudad vende camisetas, calcetines, sudaderas y bolsas decoradas con la imagen del anciano sabio. Desde 2022, cuando Kaunas fue Capital Europea de la Cultura, el aeropuerto internacional se rebautizó temporalmente como «Kaunas Fluxus Airport». Cada septiembre, la ciudad celebra el Fluxus Festival en honor a Mačiūnas, cerrando las calles al tráfico para que miles de personas disfrazadas escalen edificios en una parodia lúdica del arte institucionalizado. El anciano del mural observa todo esto con la misma calma irónica con la que Mačiūnas contemplaba el mundo: sabiendo que el arte no necesita galerías, que la vida cotidiana ya es suficiente espectáculo, y que cualquiera —absolutamente cualquiera— puede ser creador.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
—
Kaunas, Lituania.
