El callejón de las hortensias

El callejón de las hortensias

En el número 9 de la calle M. Valančiaus —el mismo donde sobreviven los sótanos abovedados del siglo XVI construidos con troncos sin labrar— se abre un estrecho callejón que en noviembre se ve desnudo, reducido a su geometría esencial: adoquines irregulares flanqueados por una franja central de baldosas rectangulares que guían el paso, paredes encaladas de distintas épocas que convergen sin simetría, luces esféricas suspendidas de cables cruzados. Pero este pasaje peatonal tiene una doble vida estacional.

El edificio del número 9 es el único ejemplo arquitectónico del siglo XVIII que sobrevive en el casco antiguo de Kaunas, y desde hace más de 25 años alberga Bernelių Užeiga (La Posada de los Ancianos), uno de los restaurantes de cocina tradicional lituana más conocidos del país. El establecimiento posee un certificado de patrimonio nacional y mantiene en su carta 43 platos auténticos de la gastronomía lituana: didžkukuliai (albóndigas gigantes), cepelinai (zepelines de patata rellenos de carne), panqueques de trigo sarraceno, sopa de boletus, los secretos de cocina del presidente Smetona, y la pieza maestra: helado de pan negro oscuro servido con bebidas caseras. Los camareros visten trajes tradicionales lituanos, las mesas de madera maciza se cubren con manteles de lino, y el interior de dos plantas decorado con utensilios domésticos antiguos recogidos de toda Lituania crea la sensación de estar cenando en un museo etnográfico.

Pero el verdadero encanto del lugar se revela cuando llega la primavera. Este callejón lateral —»Bernelių kiemelis» (el patiecito de los ancianos)— se transforma en una terraza al aire libre donde las mesas se instalan entre macetas desbordantes de hortensias en flor. Las paredes desnudas desaparecen bajo cascadas de flores violetas, rosas y azules; las luces suspendidas iluminan las copas y los platos humeantes; y el estrecho pasaje se convierte en uno de esos rincones urbanos que solo existen plenamente durante tres o cuatro meses al año, cuando el clima del Báltico finalmente permite comer al aire libre. En noviembre, con las hortensias marchitas o guardadas hasta la próxima temporada, el callejón vuelve a ser lo que fue durante siglos: un simple paso entre edificios, esperando paciente la siguiente primavera para volver a florecer.

(Texto de Claude AI)

Kaunas, Lituania.


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