El gran templo

El gran templo

Según los escritos del siglo XVI del cronista Augustinus Rotundus, en el siglo XIII un templo de piedra dedicado al dios pagano báltico Perkūnas se alzaba en el solar donde hoy se encuentra la catedral. El Gran Duque Mindaugas, recién convertido al cristianismo, ordenó construir aquí la primera catedral en 1251. Pero tras su asesinato en 1263, el edificio volvió al culto pagano, y solo regresó definitivamente a la Iglesia católica en 1387, con la conversión oficial de Lituania al cristianismo. El templo de Perkūnas dio paso así, tras siglos de vaivenes religiosos, al templo cristiano más importante de la nación lituana.

La catedral que vemos hoy es fruto de una reconstrucción acometida entre 1779 y 1783, encargada por el obispo Ignacy Jakub Massalski al arquitecto Laurynas Stuoka-Gucevičius, que la transformó al estilo neoclásico. Las esculturas de la fachada principal fueron obra del escultor italiano Tommaso Righi. Los estudiosos señalan el parecido de la catedral con las obras de Andrea Palladio, o la influencia del maestro de Gucevičius, el arquitecto francés Claude Nicolas Ledoux. Gucevičius había estudiado en la Academia de San Lucas de Roma y en la Real Academia de Bellas Artes de París, becado por el propio obispo Massalski. Por el proyecto de la catedral recibió la medalla de oro de arquitectura.

La sensación de familiaridad que produce esta fachada no es casualidad. El neoclasicismo fue el idioma arquitectónico del poder imperial durante el siglo XVIII y principios del XIX, y se reprodujo con variaciones por todo el Báltico: la catedral blanca de Helsinki, diseñada por el arquitecto alemán Carl Ludwig Engel entre 1830 y 1852, comparte con la de Vilna el mismo vocabulario de columnas, frontón triangular y estatuas de santos sobre la cornisa, aunque con medio siglo de diferencia. La catedral de Vilna no se libró de los rigores del siglo XX: durante la ocupación soviética fue reconvertida en galería de pintura en 1950, y solo fue devuelta a la Iglesia católica en 1988, en vísperas de la independencia.

(Texto de Claude AI)

Vilna, Lituania.


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