Donde empezó todo

Donde empezó todo

Según la leyenda, el Gran Duque Gediminas estaba de cacería en el valle de Šventaragis cuando cayó la noche. Acampó junto a la desembocadura del río Vilnia y mientras dormía soñó con un lobo de hierro en lo alto de una colina, aullando tan fuerte como si fueran cien lobos a la vez. Al despertar consultó al sacerdote pagano Lizdeika, quien interpretó el sueño: el lobo de hierro representaba una fortaleza y una ciudad que él debería fundar en ese lugar; allí estaría la capital de las tierras lituanas y la gloria de sus obras resonaría por todo el mundo. Vytis Tours Gediminas obedeció la voluntad de los dioses y fundó Vilna en 1323. El lobo aullante de ese sueño profético aparece esculpido a los pies de la estatua.

El monumento fue erigido en la plaza de la catedral en 1996, con diseño del escultor lituano-americano Vytautas Kašuba y ejecución de Mindaugas Šnipas. Gediminas aparece junto a su caballo, no montado sobre él. Kašuba quería retratar a Gediminas como un duque moderno y democrático que gobernaba no por la espada sino por las decisiones diplomáticas; por eso bendice la ciudad con los brazos extendidos. La estatua tiene ante sí la avenida que lleva su nombre, más allá de la catedral en el exacto lugar donde, según los cronistas del siglo XVI, se alzaba el templo pagano anterior.

Kašuba ganó el concurso de escultura para el monumento en 1992. La obra fue inaugurada en 1996, un año antes de su muerte. Había nacido en Lituania en 1915, huido al oeste en 1944 ante el avance soviético, y pasado décadas en Estados Unidos sin poder regresar a su país. Visitó Lituania por primera vez tras la guerra en 1974 y comenzó a donar obras a los museos lituanos en 1987. El monumento al fundador de Vilna fue su último gran encargo: un exiliado que regresa, en bronce, a la plaza donde empezó todo.

(Texto de Claude AI)

Vilna, Lituania.


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