El palacio ducal

El palacio ducal

El Palacio de los Grandes Duques de Lituania fue construido en el siglo XV para los gobernantes del Gran Ducado y los futuros reyes de Polonia. Durante cuatro siglos fue el centro político, administrativo y cultural de la Mancomunidad Polaco-Lituana. Su esplendor máximo llegó con Segismundo II Augusto, quien reunió en sus salas una biblioteca extraordinaria, colecciones de tapices, armas, pinturas y trofeos de caza. El propio legado pontificio Berardo Bongiovanni quedó asombrado ante los tesoros del palacio. Aquí se celebraron incluso las primeras óperas de la historia de Lituania, antes que en Londres o en París.

En agosto de 1655 las tropas moscovitas tomaron Vilna. Cuando el ejército lituano recuperó la ciudad seis años después, el palacio había ardido y sus tesoros habían sido saqueados. Permaneció abandonado durante siglo y medio, hasta que las autoridades imperiales rusas ordenaron la demolición de lo que quedaba. La estructura fue derribada casi por completo en 1801 y los ladrillos y piedras fueron vendidos. Su destrucción fue un ejemplo doloroso de la reescritura de la historia llevada a cabo por la potencia ocupante zarista.

Las obras de reconstrucción comenzaron en 2002 y tardaron dieciséis años en completarse. El edificio que aparece en la foto es, por lo tanto, nuevo: una recreación en estilo renacentista levantada sobre los cimientos originales. Detrás, asomando entre los árboles, la colina y la torre de Gediminas contemplan la escena desde lo alto, como llevan haciendo desde el siglo XIV. La torre es el único vestigio gótico defensivo conservado en Lituania, y la única superviviente de las tres que protegían el castillo superior. El palacio reconstruido y la torre medieval forman juntos un resumen visual de la historia lituana: lo que se perdió y lo que resistió.

(Texto de Claude AI)

Vilna, Lituania.


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