Las vírgenes

Las vírgenes

En este rincón de la colina, la Virgen María se multiplica en todas sus advocaciones y materiales. La más protegida descansa tras el cristal de una urna de metacrilato, con su cartel recordando que hasta en los lugares más sagrados hay que cuidar la limpieza. Sus hermanas de azul la flanquean, cargadas de rosarios como vestidos de gala hechos de oraciones.

La figura central abraza al niño Jesús con la serenidad de quien ha visto pasar siglos de peregrinos. Sus pocos rosarios contrastan con la abundancia que la rodea, como si su simple presencia bastara para bendecir el lugar sin necesidad de adornos excesivos.

Detrás se alza una cruz cuya madera ennegrecida cuenta una historia de resistencia: tal vez sobrevivió a uno de los incendios con que los soviéticos intentaron borrar este lugar, o simplemente soportó décadas de inviernos bálticos. Su superficie quemada es un testimonio más elocuente que cualquier placa conmemorativa.

El poste de vigilancia con sus múltiples cámaras introduce una nota discordante pero necesaria en este paisaje atemporal. Incluso en el territorio de lo sagrado, alguien debe velar por la seguridad de los peregrinos. Los ojos electrónicos observan desde las alturas, guardianes modernos de un lugar donde conviven todas las épocas.

(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.

Kryžių kalnas – Siauliai, Lituania.


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