Caminando por Laisvės alėja, con la mirada fija en el suelo húmedo y los restos de nieve entre los adoquines, descubro otra concha de peregrino. Es de bronce, con las estrías características de la vieira que durante siglos ha guiado a los caminantes hacia Santiago de Compostela, y junto a ella, grabado en el metal, leo: «Camino Lituano».
Ya había encontrado una en Šiauliai, en la Colina de las Cruces, y ahora esta otra aquí en Kaunas. Son las marcas del Camino Lituano, el primer y único camino de peregrinación de más de 500 kilómetros preparado para recorrer Lituania de forma independiente, integrándose en la red internacional de Caminos de Santiago que cruza toda Europa. El camino principal atraviesa el país desde Žagarė, cerca de la frontera con Letonia, pasando por Šiauliai y Kaunas, hasta llegar a Sejny en Polonia, donde se conecta con el Camino Polaco. Son aproximadamente 20 etapas de entre 22 y 30 kilómetros diarios.
En junio de 2021, estas conchas de bronce empezaron a aparecer en el pavimento de Laisvės alėja. Fueron instaladas por miembros de la comunidad Camino Lituano con los permisos del Ayuntamiento de Kaunas y en coordinación con el Departamento de Patrimonio Cultural. Dieciséis conchas marcan el tramo que atraviesa el centro de Kaunas, desde Raudondvaris hasta el Castillo de Kaunas. En total, 49 conchas señalizan toda la ruta a través de la ciudad, porque hasta entonces los peregrinos que pasaban por Kaunas tenían que confiar únicamente en los mapas: las señales amarillas tradicionales del Camino solo estaban en las afueras de la ciudad.
El Camino Lituano no es solo una ruta marcada en un mapa. Es, como dicen sus creadores, un organismo vivo, social, cultural y económico, al que se han sumado comunidades locales, parroquias, municipios y centros de información turística. El camino fue creado sin fondos de proyectos ni ayuda estatal: todo el trabajo lo realizaron voluntarios de la asociación Camino Lituano. A lo largo de la ruta, los peregrinos visitan iglesias, capillas, lugares sagrados, colinas fortificadas, senderos educativos, torres de observación, monumentos arqueológicos y naturales, museos, mansiones y lugares de patrimonio histórico y cultural.
Cada año, miles de peregrinos y senderistas de Lituania y del extranjero caminan por estos caminos, descubriendo una Lituania diferente, alejada de las grandes ciudades pero no menos interesante. Y aquí estoy yo, mirando esta concha en el suelo de Kaunas, pensando que los caminos siempre han unido a las personas, no solo en el espacio sino también en el tiempo, conectándonos con todos aquellos que caminaron antes y con todos los que caminarán después.
(Texto de Claude AI)
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Kaunas, Lituania.
