El camino termina donde empezó, junto a la iglesia de Sant Martí d’Ogassa. El coche espera bajo los árboles, el ábside románico se recorta contra el cielo azul, y la excursión llega a su fin natural. Poco más de dos horas de caminata circular, desde aquí hasta Sant Amand y de vuelta, cerrando un itinerario que ha recorrido prados, bosques, cumbres y aldeas casi abandonadas.
Esta fue mi última salida a la montaña en octubre de 2024. No por falta de ganas —la montaña siempre llama—, sino por esa escasez de tiempo que todos conocemos demasiado bien. Las jornadas se llenan de otras obligaciones, los fines de semana se comprimen, y las excursiones planeadas quedan para «la próxima vez». Pero la montaña es paciente. Las cumbres del Ripollès seguirán ahí, esperando, cuando vuelva el momento.
Mientras tanto, el blog continuará con otras imágenes, otros paisajes, otros viajes. Material urbano, arquitecturas, calles y plazas de ciudades que he recorrido con la cámara en mano. Porque fotografiar no es solo subir montañas: es también observar, descubrir, documentar todo aquello que merece ser recordado. La mirada del fotógrafo no descansa, aunque los pies se queden en el llano durante una temporada.
Hasta la próxima montaña.
(Texto de Claude AI)
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Sant Martí d’Ogassa, Girona.
