En la primera isla, justo después de cruzar el primer puente, te recibe un tótem de roble de seis metros. Es Vytautas el Grande, el Gran Duque que completó el castillo de Trakai y que murió entre sus muros en 1430 sin ser coronado rey. Lo esculpió el artista folk lituano Ipolitas Užkurnis, antiguo mecánico y albañil que se convirtió en una de las figuras más importantes de la tradición de escultura popular lituana. El monumento fue descubierto en julio de 1994, durante una convención del Club Vytautas, para conmemorar el aniversario de la Batalla de Žalgiris —la Batalla de Grunwald, en 1410, que fue el triunfo más grande del Gran Ducado de Lituania frente a los Caballeros Teutónicos.
La mirada de Vytautas es severa. Sostiene una espada y sobre su cabeza una corona, y te observa desde la cima de la colina mientras caminas hacia el castillo, como si comprobara que estás digno de entrar. Es un gesto artístico propio de la tradición folk lituana de la escultura en madera: rostros directos, miradas que no se desvían, una expresión que mezcla autoridad con solemnidad.
Esta isla se conoce como la isla de los caraítas, por la comunidad de origen turco que Vytautas trajo desde Crimea en el siglo XV para que defendieran su castillo. Sus descendientes siguen viviendo en Trakai, y el Gran Duque sigue siendo una figura venerada entre ellos. Los caraítas se refieren a Vytautas como «Vatat Bijumi», el rey que destruye sus enemigos. Esta escultura de roble, resistiendo los inviernos bálticos desde 1994, es un recordatorio de esa memoria colectiva.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Trakai, Lituania.
