La tarde del 23 de abril de 1931, una riada desbordó el río Vilnelė e inundó los barrios pobres de Zarzecze y Popławy, a orillas del río. Entre los que contemplaban las masas de agua embravecida, un niño de cuatro años, Chackiel Charmac, cayó al río desde la calle Popławska. Al rescate saltó Mieczysław Dordzik, un muchacho de dieciséis años, alumno de la escuela de oficios que vivía en un internado junto al río. Logró atrapar al pequeño Chackiel, pero cuando nadaba hacia la orilla golpeó la cabeza contra un muro y perdió el conocimiento. Los dos murieron.
La muerte de Mieczysław Dordzik y de Chackiel Charmac conmocionó la ciudad. Se formó rápidamente un comité de honor para perpetuar la memoria del muchacho, y se encargó el monumento al escultor Bolesław Bałzukiewicz, profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Esteban Báthory de Vilna. El monumento fue inaugurado el 23 de abril de 1934, en el tercer aniversario de la muerte de Dordzik. En el acto, uno de los organizadores pronunció estas palabras: «Podemos estar orgullosos de que Vilna lo haya dado a luz, pero eso nos impone una mayor obligación: que su heroico sacrificio no se pierda para el futuro, sino que dé fruto abundante entre nosotros.»
El monumento está en la orilla del Vilnelė, a pocos metros exactamente del lugar donde ocurrió la tragedia. Un chico polaco que murió salvando a un niño judío, en la ciudad donde una década después los nazis y sus colaboradores exterminarían a más de setenta mil judíos. El pequeño Chackiel Charmac no llegó a vivir esa década. El monumento que recuerda a quien intentó salvarlo ha sobrevivido la ocupación nazi, la soviética y la independencia lituana. Sigue aquí, junto al río, con flores frescas a los pies.
(Texto de Claude AI)
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Vilna, Lituania.
