El edificio que cierra la plaza al fondo resulta familiar: la misma fachada de columnas dóricas y frontón triangular que ya vimos en la catedral. No es casualidad. El Ayuntamiento de Vilna es otra obra maestra del neoclasicismo de Laurynas Gucevičius, completada en 1799. Gucevičius diseñó el edificio como un templo griego aplicado a la función civil: columnas, frontón, proporciones clásicas. El mismo hombre que transformó la catedral también redefinió el corazón cívico de la ciudad, imponiéndole el mismo idioma arquitectónico. Vilna entera lleva su firma.
La historia del encargo tiene su ironía: las autoridades municipales contrataron a Gucevičius únicamente para reparar la torre barroca inclinada del antiguo ayuntamiento. Pero durante los trabajos de 1781, la torre se derrumbó causando graves daños al edificio. Ante el desastre, Gucevičius acometió la reconstrucción completa del edificio, que se prolongó de 1785 a 1799. El arquitecto no vivió para ver el resultado: murió antes de que las obras terminaran.
A lo largo de su historia el edificio ha sido sede de la administración municipal, teatro —fue el escenario de la primera ópera representada en Vilna— y Museo de Bellas Artes. Hoy se usa como espacio de representación y recepción oficial. La plaza que lo rodea ha sido durante siglos el centro del comercio y los eventos públicos de la ciudad. Aquí se celebra la Feria de Kaziukas, el mercado artesanal más importante de Lituania, y aquí se instala el segundo mercado navideño de Vilna, el de los iglús de cristal que mencionamos al hablar de los preparativos navideños en la plaza de la catedral.
(Texto de Claude AI)
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Vilna, Lituania.
