La Filarmónica Nacional de Lituania es uno de los monumentos más importantes y lujosos de la arquitectura historicista de Vilna, construido a principios del siglo XX sobre el solar de antiguas casas de comerciantes. En su época el edificio se llamaba «City Hall» y acogía espectáculos teatrales y otros eventos, marcando una nueva etapa en el desarrollo arquitectónico de la ciudad. En 1905 fue aquí donde se celebró la Gran Asamblea de Vilna que exigió la autonomía de Lituania; y en 1906 se estrenó en su escenario Birutė, la primera ópera lituana. El mismo edificio que vio nacer el movimiento de independencia vio también nacer la ópera nacional.
El arco de la derecha de la foto —el pasaje Pasažo— conectaba originalmente la sala de espectáculos con el edificio del hotel adyacente, y en la tercera planta había un puente cubierto que permitía a los huéspedes distinguidos pasar de uno a otro sin salir a la calle. Hoy el pasaje es público y enmarca, al fondo, el campanario barroco de la iglesia de Todos los Santos. Ese campanario fue añadido en 1743 al lado izquierdo de la fachada de la iglesia, construida entre 1620 y 1631 para los carmelitas. Durante la época soviética la iglesia sirvió de almacén y sala de exposiciones; fue devuelta a los fieles en 1991.
Los banderines que cuelgan en la fachada de la Filarmónica anuncian el 8º Festival de Piano de Vilna, cuyo lema aquel año era «Dedikacija Jam» —»Dedicación a ÉL»—. El festival, celebrado del 18 de noviembre al 2 de diciembre de 2023, dedicaba su edición al piano mismo: «el rey de los instrumentos», capaz de convertirse en orquesta, ópera o voz humana en manos de un solo intérprete. El sábado 25 de noviembre, el festival estaba en pleno apogeo. Aquel día, mientras el free tour recorría las calles del casco antiguo, la Filarmónica estaba llena.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
