Decidimos alargar el paseo bajo la nieve y desviarnos una manzana antes de llegar al hotel. El flash del móvil congela los copos en el aire, convirtiéndolos en cientos de puntos blancos suspendidos frente a la fachada oscura de la Sinagoga Coral, la única de más de cien sinagogas que tenía Vilna antes de la