Pasando de largo

Pasando de largo

Decidimos alargar el paseo bajo la nieve y desviarnos una manzana antes de llegar al hotel. El flash del móvil congela los copos en el aire, convirtiéndolos en cientos de puntos blancos suspendidos frente a la fachada oscura de la Sinagoga Coral, la única de más de cien sinagogas que tenía Vilna antes de la guerra que sigue en pie y en uso.

Construida entre 1902 y 1903 según diseño de Daniel Rosenhaus y Aleksejus Polozovas, en un estilo ecléctico que combina el neorrománico con el neomorisco, la sinagoga sobrevivió al Holocausto por una razón tan pragmática como perturbadora: los ocupantes nazis instalaron aquí una farmacia militar, y ese uso utilitario libró al edificio de la destrucción sistemática que sufrieron el resto de sinagogas y casas de oración de la ciudad —entre ellas la Gran Sinagoga que mencionamos al hablar del Pequeño Gueto—. Durante la ocupación soviética fue nacionalizada y convertida en fábrica de metal, sufriendo daños considerables, hasta que una restauración en 2010 le devolvió su función original.

Dos turistas fotografían la fachada con el móvil, ajenas quizás a que están retratando el único superviviente de una comunidad que llegó a sumar cerca de cien mil personas en esta misma ciudad. Nosotros, en cambio, decidimos pasar de largo sin entrar —es de noche y está cerrada—, pero no sin antes detenernos un momento bajo la nieve, frente al edificio que resistió donde todos los demás desaparecieron.

(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)

Foto hecha con el móvil.

Vilna, Lituania.


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