La calle trasera, menos transitada que las que hemos recorrido durante todo el día, ha quedado transformada en apenas una hora. Los coches aparcados llevan ya un grosor considerable de nieve sobre techo y capó, las ramas desnudas de los árboles se han vestido de blanco, y la propia calzada cruje bajo nuestros pies con ese sonido característico de la nieve reciente y todavía seca. Se hace tarde, mañana volamos de regreso a casa, y este es de los últimos tramos del paseo.
Hay un pequeño misterio geométrico en la foto: la tapa de alcantarilla del primer plano es el único punto de toda la escena que la nieve no ha logrado cubrir, un círculo oscuro y perfecto en medio del blanco uniforme. La explicación es sencilla —el calor residual de las tuberías subterráneas— pero el efecto visual, esa mancha negra flotando sobre un manto ininterrumpido de blanco, tiene algo de guiño involuntario del paisaje urbano.
Al fondo, un cartel amarillo con el lema «Digital UA Soldiers» recuerda, incluso en esta calle silenciosa y nevada, que la guerra sigue muy cerca. Lituania no deja de recordarlo, ni siquiera en la noche más apacible del viaje.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
