El teatro musical

El teatro musical

A través de los tilos desnudos del Jardín de la Ciudad, con restos de nieve en el pavimento, se adivina la silueta neoclásica del Teatro Musical de Kaunas. Las primeras luces del día encienden las ventanas del edificio mientras la ciudad despierta en el silencio de noviembre.

Este teatro, que hoy alberga óperas y musicales, tiene una historia que se cuenta en capas arquitectónicas, como un palimpsesto urbano. En 1891, las autoridades del Kaunas zarista decidieron construir un teatro para satisfacer las necesidades culturales de esta pequeña ciudad provincial del Imperio Ruso. En 1892, según el proyecto del arquitecto provincial Justinas Golinevičius, se inauguró este modesto edificio de estilo neorrenacentista junto al Jardín de la Ciudad, donde hasta 1833 había habido un cementerio católico. Era uno de los primeros edificios teatrales de Lituania, cuando todavía no existía tal país como estado independiente.

Cuando Kaunas se convirtió inesperadamente en capital provisional de Lituania en 1919, el edificio adquirió un papel protagonista no solo en el arte sino también en la historia: aquí se celebraron las primeras sesiones del Consejo Municipal y del Seimas Constituyente, y en 1922 se estableció el Teatro del Estado. Pero el modesto edificio zarista pronto se quedó pequeño. En 1931, Vytautas Landsbergis-Žemkalnis —uno de los arquitectos modernistas más destacados de Kaunas, formado en Roma y padre del que sería el primer jefe de estado de la Lituania independiente tras la caída de la URSS— realizó la segunda reconstrucción del teatro. Añadió un segundo piso a las alas laterales y nuevos grandes ventanales desde la calle Kęstučio, dotando al edificio de una nueva cara neobarroca con toques de modernismo temprano. El interior ganó detalles art déco con motivos florales étnicos, y el auditorio adoptó su característica forma de herradura.

Hoy, tras varias reconstrucciones y cambios de nombre a lo largo del siglo XX, el Teatro Musical de Kaunas sigue siendo testigo de la continuidad cultural de esta ciudad. En sus 763 butacas resuenan arias de opereta y musicales, mientras las estatuas de los compositores lituanos Mikas Petrauskas, Česlovas Sasnauskas, Juozas Gruodis y Kipras Petrauskas vigilan desde el jardín exterior, como guardianes silenciosos de la memoria musical del país.

(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.

Kaunas, Lituania.


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