Sin pérdida

Sin pérdida

Una vez incorporado al Camí de Ribamala a Coll de Jou, la navegación se vuelve trivial: este camino amplio y bien definido me llevará directamente hasta Sant Martí d’Ogassa sin posibilidad de error. Ya no hay que estar pendiente de marcas amarillas en los árboles, ni de cairns que señalen direcciones, ni de bifurcaciones dudosas que generen incertidumbre.

La pista se extiende ante mí flanqueada por los colores otoñales del bosque mixto: a la izquierda, las hayas despliegan su paleta de cobres y rojos intensos, mientras que a la derecha los pinos mantienen su verde perenne salpicado de toques dorados. El cielo encapotado añade una luz difusa que realza los colores sin crear sombras duras.

Es el tipo de camino que permite desconectar mentalmente de la orientación y simplemente caminar, dejando que las piernas cansadas marquen su propio ritmo mientras la mente divaga o simplemente contempla el paisaje. Después de horas de estar atento a cada señal, a cada cambio del terreno, a cada posible desvío, este tramo final es liberador en su simplicidad.

La amplitud del camino contrasta con los senderos estrechos por donde he transitado durante la mayor parte de la jornada. Aquí podría pasar un vehículo, aunque afortunadamente en este momento no hay más tráfico que mis propios pasos sobre la grava que cruje suavemente bajo las botas. Es el camino del retorno, la recta final hacia el punto de partida, sin pérdida posible.

(Texto de Claude AI)

Sant Martí d’Ogassa, Girona.


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