La cola avanza despacio hacia la escalerilla trasera del Ryanair 9H-QAZ, entre restos de nieve sucia y charcos en la pista. Mochilas, maletas de cabina, abrigos gruesos que ya no hará falta llevar puestos dentro de un rato: la fila de pasajeros, con una torre de iluminación y árboles desnudos al fondo, resume ese instante tan reconocible de cualquier viaje, el paso entre estar y haber estado.
Con esta imagen se cierra, prácticamente, el recorrido por los países bálticos que arrancó hace meses en este blog: Helsinki, Estonia, Letonia y, en estas últimas semanas, Lituania y su capital, Vilna, con sus palacios reconstruidos, sus capillas barrocas, sus calles empedradas bajo la nieve y su memoria histórica tan cuidadosamente preservada como dolorosa. Un viaje de otoño que terminó pareciendo de pleno invierno, con nieve de verdad cubriendo las últimas jornadas.
Quedan todavía unos pasos más antes de despedirnos del todo de este rincón de Europa. De momento, toca subir la escalerilla y buscar asiento.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
