El puente peatonal sobre el río Vilnelė es la puerta de entrada al barrio de Užupis desde el casco antiguo. Nada más cruzarlo, la primera imagen que nos recibe es este mural colosal en la pared de un estrecho bloque de viviendas. La obra se llama Bernardinas Sienietis —San Bernardino de Siena— y fue creada en 2021 por Povilas Kupčinskas, estudiante de máster en Artes Gráficas de la Academia de Bellas Artes de Vilna. Fue seleccionada en el concurso municipal Kuriu Vilnių (Creo Vilna) entre 188 propuestas, y se realizó en apenas seis días de trabajo.
La técnica utilizada es el fumage: el dibujo se crea con fuego, usando el humo de velas y lámparas de queroseno. Por eso el resultado tiene el aspecto de un negativo fotográfico: el hábito blanco del fraile aparece negro, y el fondo oscuro del cuadro medieval original se convierte aquí en la pared blanca del edificio. La imagen se basa en una pintura medieval de Pietro di Giovanni D’Ambrogio (1410-1449), considerada el retrato más fiel al aspecto real del santo. Kupčinskas habló con los vecinos del edificio y con los monjes del monasterio Bernardino antes de comenzar la obra. La elección del lugar no es casual: el edificio en cuya pared aparece el mural fue en el siglo XV un convento de monjas Bernardinas.
La irrupción de una obra de este tamaño en un entorno arquitectónico tan sensible, junto al conjunto de Santa Ana y los Bernardinos, generó debate entre los expertos y los vecinos. Pero Kupčinskas tenía un argumento difícil de rebatir: al atardecer, los rayos de sol que caen sobre la pared crean un efecto sagrado y casi irreal; y de noche, una pequeña ventana del edificio se ilumina en oro, añadiendo al conjunto una dimensión misteriosa que ninguna escultura convencional podría ofrecer.
(Texto de Claude AI)
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Vilna, Lituania.
