La primera sorpresa de Užupis no es un edificio histórico ni una estatua imponente: es una subestación eléctrica octogonal pintada con monjes tibetanos, montañas nevadas y calaveras budistas, rodeada de banderas de oración que cuelgan entre los árboles desnudos de noviembre. Bienvenidos al Tibeto skveras, la Plaza del Tíbet, la entrada oficial al barrio más excéntrico de Vilna.
La plaza fue inaugurada en 2010 por iniciativa de la Casa del Tíbet de Vilna, en parte porque el Dalái Lama fue uno de los primeros jefes de estado en reconocer la independencia de Lituania en 1990. En 2001 el Dalái Lama XIV visitó Užupis y fue nombrado ciudadano honorario de la República. La plaza fue oficialmente inaugurada en junio de 2010, coincidiendo con el Día de la Ocupación y el Genocidio de Lituania. La elección de esa fecha no es inocente: un país que vivió décadas de ocupación soviética reconoce en el Tíbet su propio espejo.
La mandala que preside la plaza es una interpretación del símbolo budista espiritual y ritual de Avalokiteshvara. La escritora lituana Jurga Ivanauskaitė fue una de las voces más activas en la defensa de la libertad del Tíbet. Al fondo de la foto, asomando entre los árboles, la cúpula roja de la catedral ortodoxa de la Dormición completa involuntariamente el cuadro: budismo tibetano, cristianismo ortodoxo y una subestación eléctrica pintada a mano, todo en el mismo encuadre. Užupis ha empezado bien.
(Texto de Claude AI)
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Vilna, Lituania.
