El camino termina donde empezó, junto a la iglesia de Sant Martí d’Ogassa. El coche espera bajo los árboles, el ábside románico se recorta contra el cielo azul, y la excursión llega a su fin natural. Poco más de dos horas de caminata circular, desde aquí hasta Sant Amand y de vuelta, cerrando un itinerario